Nuestra visión
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Reconstrucción de las antiguas rutas de peregrinación a Jerusalén, permitiendo así que cada persona, de cualquier parte del mundo, pueda pasar por un proceso y desarrollo personal mientras peregrina caminando y va subiendo hasta llegar a Jerusalén. Y en su camino pasa por las comunidades creando discurso multicultural y conexiones que conducirán y desarrollarán el respeto y tolerancia, tanto al camino personal de sí mismo, a las personas de su entorno y a la tierra en la que va caminando
El Camino a Jerusalén también es


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MIEMBRO DE ITER VITIS
Una Ruta Cultural del Consejo de Europa
El Camino a Jerusalén preserva y promueve la historia, el patrimonio y la cultura del vino como parte integral de la ruta de peregrinación.
La ruta da vida a la profunda conexión entre la peregrinación, la cultura vitivinícola local, los lugares, los relatos y las comunidades que han dado forma al camino a lo largo de generaciones.
A través del caminar, el encuentro y la experiencia vivida, se invita a los peregrinos a relacionarse con un paisaje cultural vivo, en el que el vino se convierte en un puente entre el pasado y el presente, entre las personas y el territorio
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PARTE DEL CAMINO DEL SANTO GRIAL
Una ruta cultural y de peregrinación que recorre el itinerario histórico del Santo Grial
Jerusalén es el lugar desde el cual el Santo Grial inició su recorrido histórico, que culmina en Valencia.
La conexión entre ambas rutas expresa una continuidad espiritual, histórica y cultural de antiguas tradiciones de peregrinación, vinculando lugares, relatos y comunidades a lo largo del camino.
En el marco de esta colaboración, se hace posible una experiencia de peregrinación amplia, que trasciende fronteras, culturas y épocas, y sitúa a Jerusalén como una parte significativa de un itinerario de peregrinación europeo e internacional.



MIEMBRO DE PILGRIMAPS
Una plataforma digital internacional dedicada a las rutas de peregrinación y a los lugares de relevancia espiritual y cultural en todo el mundo.
Ambas iniciativas están guiadas por una visión común que entiende la peregrinación como una experiencia humana que trasciende fronteras, religiones y culturas, conectando caminos, relatos y comunidades a través del caminar y el encuentro.
A través de esta conexión, El Camino a Jerusalén pasa a formar parte de una red global de rutas de peregrinación que comparten valores de sentido, identidad, tradición y diálogo intercultural.
Nuestras colaboraciones
El Camino a Jerusalén no se define por sus 111 kilómetros.
Se define narrativamente: por su profundidad, por los encuentros que genera y por las colaboraciones que sostienen y fortalecen la cultura de la peregrinación












